La distinción cerebral entre amigos reales y personajes ficticios se torna poco fiable cuando somos presa de la soledad más perversa. Entre las lecciones para el teletrabajo o trabajo híbrido saludable toman peso aquellas que nos invitan a socializar.
La soledad no siempre juega a nuestro favor. Sus efectos pueden ser perversos sobre nuestra salud mental y emocional, y sin embargo, las personas mayores de 65 años que viven solas se han disparado en un 20 % en España, superando los dos millones, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
A esta masa crítica se suma ahora un nuevo grupo poblacional, los menores de 25 años, aislados a menudo por situaciones laborales y económicas precarias, y que buscan refugio en internet, tal y como se extrae del estudio sobre la soledad elaborado por 40dB para El País y la SER el pasado mes de marzo, y que señala que el 77 % de las personas encuestadas consideraba la soledad no deseada como un problema social importante.
Solo tenemos que acudir a los datos que muestran el impacto de la última crisis sanitaria sobre la salud mental de las personas para darnos cuenta de que la soledad puede ser la peor de nuestras enemigas. En un entorno que tiende a la digitalización de absolutamente todo (o casi todo), incluso el trabajo, tomar conciencia de los perjuicios de la soledad puede ser nuestra tabla de salvación en el nuevo año que entra
Necesitamos a los demás como el comer o el dormir
Sustituimos salas de cine repletas de gente por la comodidad y la economía de visionar un film desde nuestro sofá. Dejamos de acudir a la oficina, como mucho lo hacemos tres días por semana. Los foros y coloquios dan paso a los videos virales de TikTok o Instagram en nuestro móvil. Y los cafés en compañía delegan en conversaciones por wasap. Nos volvemos más circunspectos en el cara a cara y eso puede pasarnos factura.
Un estudio reciente publicado en Cerebral Cortex® , del que se hace eco en Linkedin Jaime Leal, experto en salario emocional y bienestar, plantea cómo las personas que experimentan de forma extrema la soledad comienzan a tener problemas para diferenciar entre amigos reales y personajes ficticios. Su cerebro procesa esas relaciones sociales como semejantes, cuando no como iguales, creando vínculos sentimentales especialmente fuertes con dichos personajes, como pueden ser los protagonistas de series de televisión.
Así las cosas, expertos como este animan a los departamentos de RRHH a tomar cartas en el asunto, al menos si quieres preservar la salud de su plantilla y muy especialmente en empresas donde el trabajo en remoto tiene un peso importante. Los responsables de personal deben favorecer las relaciones entre empleados y empleadas con estrategias de socialización.
Estas no tratarían de menoscabar ese derecho a la flexibilidad y conciliación tan arraigado en las nuevas generaciones de profesionales, sino que pretenden fomentar valores como el sentimiento de pertenencia, el compañerismo, la cooperación, la asertividad o la empatía a través de distintas acciones.
Estrategias en manos de los departamentos de RRHH
Entre esas soluciones están desde los desayunos de trabajo semanales a las comidas o cenas distendidas cada cierto tiempo, la participación en eventos corporativos o el diseño de encuentros anuales de fin de semana con un fin lúdico Todo ello con el objetivo de que los y las profesionales se sientan menos solos y, con ello, propiciar el engagement.
Los planes de bienestar físico y mental juegan un papel relevante al respecto, pues conceden alternativas de ocio y deporte conjunto a las plantillas en su tiempo libre, ya sea mediante pases para el gimnasio o al compartir clases de yoga.
También es importante habilitar canales de comunicación participativos, donde los equipos puedan trabajar en línea manteniendo conversaciones en tiempo real o incluso visualizandose en todo momento.
Sin duda, el futuro del teletrabajo, que se augura prometedor, debe articular soluciones a las consecuencias negativas que podrían desprenderse de lo que en un principio trata de ser una ventaja en favor del bienestar de las personas.




