¿Cómo nos afecta el tecnoestrés?

por | Mar 6, 2017

La revolución tecnológica que vivimos hace que para la mayoría de nosotros ya resulte inconcebible el día a día sin Internet, smartphone, correo electrónico, redes sociales, tablet, etc. Tanto para nuestra actividad laboral como para el tiempo de ocio, las nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) están muy presentes, ayudando a mejorar la competitividad de las empresas, facilitando nuestras comunicaciones y forma de relacionarnos, o poniendo a nuestro alcance un sinfín de información. Pero esta incorporación imparable de las TIC a nuestras vidas no está exenta de riesgos, no sólo de carácter técnico sino también social y humano. Por ello, resulta necesario abordar el impacto que estos riesgos tendrán en las organizaciones y las personas, y que pueden ser de muy diversa índole, desde problemas osteomusculares o fatiga mentalhasta el tecnoestrés, entendiendo por tal el estrés específico derivado del uso de nuevas tecnologías en el trabajo.

Un Informe realizado por el Observatorio de Prevención de Riesgos Laborales y el equipo WoNT Prevención Psicosocial de la Universitat Jaume I, presentado el pasado mes de noviembre, ha estudiado el uso que se hace de las Tecnologías de la Información y Comunicación y cómo estas repercuten sobre el bienestar psicosocial de las personas, con especial incidencia en el tecnoestrés. Para la realización del Informe ObservaPRL sobre Tecnoestrés se contó con la opinión de 855 personas de España (el 55%) y otros países de América Latina (45%). El 54% de los encuestados eran hombres y el 46% mujeres, con una edad media global de 42 años. El 40% tenían estudios de posgrado y un 56% ocupaban cargos de técnico especialista. Estas son algunas de sus principales conclusiones:

* Implantación y uso extendido. Un 97,2% de las personas que participaron en el estudio usa las TIC para la realización de su trabajo (motivos profesionales) y más de un 73% las utiliza con fines lúdicos o de ocio. Asimismo, un 64% usan las TIC con fines académicos (estudio).

* Horas de uso. El 38% de los encuestados reconoció dedicar más de diez horas a la semana a Internet, y un 29% dedican más de diez horas semanales al uso del teléfono móvil para comunicarse.  

* Tecnoadictos. Un 32% asegura que con frecuencia o siempre se siente mal si no tiene acceso a las TIC (mail, móvil, Internet…) y un 28% siente un impulso interno que les obliga a usarlas en cualquier momento y lugar. Además, un 17% reconoce estar tenso o ansioso durante su utilización.

* Problemas por exceso de uso. El 54,5% afirmó utilizar continuamente estas tecnologías en su día a día, y un 34% consideran que el uso excesivo de las TIC les está produciendo problemas o consecuencias negativas. A los que contestaron afirmativamente, es decir, los que perciben que las TIC les causan problemas, se les pidió que identificaran la tecnología que se los causa y cuáles son en concreto. Un 53,4% identificó como causa del problema el uso excesivo del teléfono móvil, un 53,1% las Redes Sociales, un 47,9% Internet, y un 14,4% los videojuegos.   

* Consecuencias negativas. Los problemas o consecuencias negativas del uso excesivo de las TIC que identificaron los encuestados fueron:

– Falta de concentración y de atención. 

– Problemas de relación social y afectiva.

– Tensión, fatiga visual.

– Posturas inadecuadas.

– Actúan como limitantes para dedicar tiempo a la familia, parejas, amigos, deporte…

– Disminución del rendimiento laboral y/o académico.

– Adicción y necesidad de estar permanentemente conectado. 

– Estrés, ansiedad.

– Pérdida de horas de sueño y sus consecuencias.

– Accidentes laborales (incluidos los accidentes in itinere e in misión).

* Experiencia positiva. Pese a ello, el 86,9% de los encuestados valoran su “experiencia personal” con las TIC de forma positiva o bastante positiva. 

* Sin formación específica. Un 45% reconoció no haber recibido ninguna formación específica sobre el uso y funcionamiento de las TIC. Un 32,3% ha adquirido sus conocimientos durante sus estudios académicos y un 27,3% ha realizado cursos por su cuenta. Llevando este dato al ámbito de la empresa, un 73% reconoce no haber recibido una formación específica sobre su uso en las empresas donde trabaja o ha trabajado. En este sentido, los autores del estudio recuerdan que la formación en el uso y el funcionamiento de las TIC puede ser una piedra angular para mitigar el impacto negativo de las mismas en la salud. 

* Exigencias de las TIC en el ámbito laboral. Con respecto a las exigencias que conllevan las TIC en el ámbito laboral, los encuestados aseguran que con frecuencia (un par de veces por semana) o siempre (todos los días) éstas les exigen: trabajar con plazos muy ajustados (31,9%), trabajar “contra reloj” (24,8%), trabajar más tiempo (30,3%), hacer tareas rutinarias (27,4%), o tener más trabajo del que pueden hacer (25,1%). Por contra, señalaron como aspectos positivos: trabajar con mucha información y datos (51,6%), estar pendiente y recordar muchas cosas a la vez (44,9%) y prestar mucha atención y concentración en mis tareas (42,5%).

* Preocupados por dar rápida respuesta. El 65% aseguró priorizar dar respuesta a las TIC en el ámbito laboral (contestar mails, teléfono…) sobre sus asuntos personales. Y un 75% están de acuerdo, muy de acuerdo o absolutamente de acuerdo en que las tecnologías les quitan tiempo que deberían dedicar a sus asuntos particulares y familiares.

 

A través de este enlace se puede acceder al informe completo:

http://observaprl.org/wp-content/uploads/2016/11/Informe-tecnoestres-2016-ObservaPRL.pdf

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