Cannabis medicinal en la empresa: el bienestar laboral ante un cambio regulatorio que llega demasiado rápido para la clínica

por | Dic 8, 2025

Era cuestión de tiempo. España, uno de los mayores productores de cannabis medicinal para exportación en la última década, ha dado por fin el paso regulatorio que miles de pacientes esperaban. Lo que nadie esperaba —al menos no tan claramente y con este nivel de evidencia— es que la regulación haya llegado antes que la preparación del propio sistema sanitario.

El estudio impulsado por Spannabis lo resume en una frase que debería incomodar a cualquiera que trabaje en salud: solo 1 de cada 4 médicos afirma sentirse preparado para prescribir cannabis medicinal. El dato no es solo clínico. Es cultural, organizacional, económico… y aterriza directamente en un terreno que las empresas conocen bien: el bienestar laboral.

Si la entrada del cannabis medicinal está llamada a convertirse en una herramienta terapéutica más —especialmente en dolor crónico, oncología y cuidados paliativos—, ¿qué impacto tendrá sobre las políticas de salud corporativa? ¿Qué preguntas deberían hacerse los equipos de bienestar laboral ante un cambio regulatorio que avanza más deprisa que la formación médica?

Spoiler: muchas más de las que parece.

Un sistema sanitario que llega tarde… y un mercado que podría frenarse

Según el estudio realizado entre más de 1.200 médicos, el 72% asegura no haber recibido formación reglada sobre cannabinoides durante su etapa universitaria o de especialidad.
No hablamos de una asignatura optativa: hablamos de la base para prescribir con seguridad un medicamento que va a entrar directamente en el circuito clínico y hospitalario.

El informe detalla además que:

  • El 64% de los médicos desconoce la diferencia entre preparados estandarizados y flor farmacéutica, una distinción esencial para elegir tratamiento.
  • El 58% considera “insuficiente” la evidencia disponible, a pesar del consenso internacional creciente en indicaciones muy concretas (dolor neuropático, espasticidad o náuseas inducidas por quimioterapia).

El problema no es solo la falta de formación, sino su efecto dominó. Según el estudio, este déficit podría:

  • retrasar la entrada de nuevos operadores privados,
  • ralentizar la inversión en instalaciones farmacéuticas,
  • y frenar el crecimiento de un mercado que podría superar los 250 millones de euros anuales en sus primeras fases.

Y ahí es cuando la conversación sale del hospital y entra en las empresas.

Cuando la regulación supera a la preparación: lo que esto significa para el bienestar laboral

En plena expansión de políticas de salud mental, ergonomía avanzada, programas de dolor crónico y estrategias de reincorporación laboral, la llegada del cannabis medicinal abre un nuevo escenario para los equipos de bienestar laboral.

No se trata —y conviene subrayarlo— de “normalizar” el consumo recreativo, sino de comprender un cambio clínico que afectará a miles de trabajadores con enfermedades crónicas.

Porque si los médicos no se sienten preparados para prescribir, ¿cómo se sentirán las empresas al diseñar políticas internas que garanticen seguridad jurídica, prevención de riesgos y acompañamiento a empleados que reciban este tratamiento?

La frase de Raúl del Pino, director de comunicación de Spannabis, deja claro el dilema: “La regulación es un paso histórico que aporta legitimidad, pero llega sin un plan formativo sólido detrás. Sin médicos preparados no habrá pacientes, y sin pacientes no habrá un mercado real.”

Para las empresas, la pregunta se vuelve inevitable: ¿cómo integrar una nueva herramienta terapéutica cuando ni siquiera el sistema clínico tiene certezas suficientes?

España, a contrarreloj frente a Europa

El estudio introduce otra comparación que debería hacer reflexionar a cualquier responsable de bienestar laboral: España llega tarde.

  • Alemania: más de 20.000 médicos formados tras la reforma de 2024 y protocolos clínicos unificados.
  • Portugal: formación integrada en prácticas hospitalarias desde 2021.
  • Reino Unido: guías clínicas consolidadas y un registro oficial de prescriptores.

España entra en 2025 sin plan nacional de formación y con un modelo que limita inicialmente la prescripción al entorno hospitalario, lo que podría generar —según el informe— “cuellos de botella clínicos” y desigualdad territorial.

Para las empresas, esto significa variabilidad. Y la variabilidad, en bienestar laboral, siempre complica la gestión: tiempos de espera distintos, criterios médicos diferentes, tratamientos aprobados en unas comunidades y en otras no.

El impacto en la empresa: de la salud al desempeño

La conversación no es teórica. Es práctica, cotidiana y absolutamente real.

Los equipos de bienestar laboral tendrán que gestionar situaciones como:

  • trabajadores que reciban cannabis medicinal para dolor crónico,
  • posibles dudas sobre seguridad y desempeño en puestos sensibles,
  • coordinación con servicios de prevención que necesitarán criterios clínicos claros,
  • y la gestión cultural de un tratamiento que aún arrastra estigmas sociales.

Aquí vuelve a aparecer Raúl del Pino, con una advertencia que va más allá del mercado farmacéutico:
“Somos líderes europeos en capacidad industrial, pero esa ventaja puede evaporarse si no acompañamos la regulación con formación rigurosa. El talento médico está, pero necesita herramientas, evidencia y seguridad jurídica.”

Sustituye “talento médico” por “talento empresarial” y su reflexión podría presidir cualquier comité de bienestar laboral.

Si los médicos no están listos, las empresas tampoco. ¿Y ahora qué?

Para el sector del bienestar laboral, este es un momento de prevención estratégica: la regulación ya está aquí, pero todavía no existe un marco claro para trasladarla a las políticas internas de empresa. Y mientras tanto, el mercado observa cómo la falta de formación puede ralentizar incluso aquello que la regulación ha venido a activar. El estudio lo resume sin ambages: España llega “sin el entrenamiento necesario” para una implementación eficaz del cannabis medicinal.

La regulación del cannabis medicinal no es una anécdota sanitaria. Es un nuevo capítulo de un fenómeno que las empresas conocen bien: los cambios que llegan antes que las herramientas para gestionarlos.

Lo que ocurra a partir de ahora dependerá, en gran parte, de la formación médica, la coordinación institucional y la capacidad de las empresas para integrar —con rigor y sin prejuicios— una nueva realidad clínica.

La advertencia final de Raúl del Pino sirve como cierre y como brújula: “Si la formación no acompaña, España corre el riesgo de regular y, aun así, quedarse atrás. La industria está preparada, pero es ahora cuando el sistema sanitario debe ponerse a la altura.”

Mientras llega esa altura, los equipos de bienestar laboral harán lo que mejor saben hacer: prepararse, preguntar, anticipar. Porque, igual que en tantas otras transformaciones, la clave no será la regulación… sino cómo la gestionemos.

Elena Carrascosa
Elena Carrascosa

Directora de Contenidos y experta en gestión de comunidades B2B. Desde 2019 impulsando Canal CEO, Barra de Ideas, Menudas Empresas y Mi Empresa es Saludable, comunidades especializadas en los territorios de Liderazgo, Gestión de Restauración, Bienestar Laboral y Gestión de Pymes con vocación de crecimiento.

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