Nueva longevidad: el sueño de la mente eterna

por | Nov 26, 2024

La segunda edición de Empresas Pioneras del Bienestar, que tuvo lugar hace escasos días en Madrid gracias al apoyo de BASF, KPMG, Good Rebels y Urban Sports Club, versó sobre el nuevo concepto de longevidad y su impacto en la empresa, concretamente en los planes de salud, prevención de riesgos y bienestar.

Así que, no podía faltar la intervención de dos expertas en enfermedades neurodegenerativas y bienestar mental como son Henar Vega, psicóloga y experta en gestión de estrés, y Marta Alonso, doctora en Nutrigenómica y Nutrición Personalizada que actualmente lidera el área de Nutrigenética en Adntro. Ambas conversaron sobre los desafíos en prevención y fomento de la salud mental y emocional. 

Del enfoque corporativo al autoconocimiento

Se calcula que alrededor de 988.000 personas en España padecen enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, Parkinson, esclerosis múltiple o ELA. Un 2,08 % de la población. 

Entre los factores que favorecen su aparición están las enfermedades crónicas como la diabetes, hipertensión u obesidad, el estilo de vida, el estrés y ansiedad, factores ambientales, genéticos y el factor edad. Si cada vez vamos a vivir más y, como todo apunta, trabajar más, tendremos trayectorias laborales que pueden prolongarse más allá de los 70 años. Así pues, la pregunta es obligada: ¿cómo hacer frente a las enfermedades neurodegenerativas y mantener la salud y el bienestar mental y emocional? Y más importante aún, ¿de qué forma pueden contribuir las empresas a tal reto?

“(En las empresas) se agradecen los espacios donde podemos hablar”, Vega.

Por ejemplo, existe un problema de planteamiento en las soluciones. Comentaban estas expertas durante su intervención que muchas empresas implantan un gimnasio o clases de mindfulness dentro de su estrategia de salud y bienestar cuando lo realmente importante sería trabajar a nivel corporativo. Es decir, la clave reside en acudir al foco del problema, por ejemplo, de aquellos factores que generan mayor estrés en los empleados y empleadas, y que pueden ser desde la falta de objetivos claros a un problema en la asignación de tareas o cargas de trabajo.

Otro punto importante es generar lugares de encuentro, “crear espacios para que se den esas conexiones sociales, para que se hable de cómo nos estamos sintiendo (…) Se agradecen los espacios donde podamos hablar”, señalaba la psicóloga y experta en gestión de estrés. Y es que, se ha comprobado que existen estímulos cognitivos y sensoriales capaces de remar en favor de nuestro cerebro, de nuestra salud.

“Intentamos implantar ciertas medidas sin haber hecho una suficiente investigación, un suficiente diagnóstico para saber si esa es la medida que necesita esa empresa”, Alonso.

Sin embargo, para aprovechar todas estas oportunidades, las empresas han de acometer un ejercicio de análisis organizacional, donde queden patentes las carencias al respecto. Y también de autoconocimiento por parte de los y las profesionales. “Tu predisposición genética a poder desarrollar un trastorno de ansiedad, por ejemplo, o depresión…. Todo eso se puede calcular hoy en día (…), para poder prevenir, autoconocer, que por supuesto es fundamental, y poder desarrollar  una estrategia preventiva”, señalaba Marta Alonso.

El futuro está escrito según la genética, aunque tenemos cierto margen para corregirlo

Ciertos genes que desempeñan un papel fundamental en la determinación de nuestras respuestas a diversos estímulos. Uno de ellos es el gen COMT, muy relacionado con los rasgos de comportamiento, cuyas variantes pueden determinar si somos «guerreros» o «preocupados». Es decir, si estamos predispuestos al estrés o la ansiedad.

Conocido por su papel en la descomposición de la dopamina, neurotransmisor asociado al placer y la motivación, el gen COMT influye en si uno adopta una postura de guerrero o de preocupación bajo estrés. Durante situaciones estresantes, las personas con el genotipo GG (valina) pueden experimentar un aumento beneficioso de la dopamina, mejorando su rendimiento. Por el contrario, es posible que las personas con el genotipo AA (metionina) no vean la misma mejora, lo que podría conducir a una disminución del rendimiento y a un aumento de la ansiedad.

En este sentido, sería importante que las corporaciones facilitarán dichos diagnósticos o, al menos, que sensibilizasen a las plantilla sobre su idoneidad. También que, en base los datos obtenidos, proporcionados de manera voluntaria por los trabajadores, dirigieran sus programas de salud y bienestar. Porque este tipo de análisis pueden poner de manifiesto problemas de déficits nutricionales y un largo etcétera muy interesante a la hora de desarrollar soluciones en materia de prevención realmente eficaces.

Raquel Santos
Raquel Santos
newsletter boton

Te puede interesar

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial